Agentes de paz acompañaron en Neiva, protesta social del 28 de abril

50 personas de las organizaciones defensoras de los derechos humanos estuvieron presentes durante la jornada.

Expresiones culturales y artísticas, resaltaron durante la movilización del 28 de abril en Neiva, en la que participaron cerca de 10.000 ciudadanos, entre sindicalistas, estudiantes, docentes, indígenas, comunidad diversa y en general. La jornada estuvo acompañada por 50 gestores de paz, quienes brindaron garantía y respeto por los derechos humanos.

Pese a los esfuerzos de estos mediadores, sobre la 1:30 de la tarde se presentaron unos acontecimientos desafortunados para la tranquilidad de los neivanos, que terminaron en el derribamiento del El busto de Diego Ospina y Medinilla y la estatua de Misael Pastrana Borrero, ubicados en la Plaza Santander. Además, del daño ocasionado a algunas instalaciones bancarias del centro.

Ante este panorama Esmith Duarte Cano, secretaria de Paz y Derechos Humanos, hizo énfasis en la iniciativa que presentó desde la semana pasada la Administración Municipal, abriendo espacios de articulación con las autoridades locales y los convocantes a la manifestación, con el objeto de brindar garantías para el desarrollo pacífico de la protesta, sin embargo, estas acciones se vieron opacadas por el actuar de unas pocas personas.

“Estuvimos en unas mesas de diálogo, se conformó la Mesa de Coordinación, una mesa de articulación y diálogo constante con las organizaciones que convocan a las manifestaciones pacíficas, en ese orden de ideas se creó un grupo de WhatsApp y por ese medio se compartieron todas las actividades que se realizaron durante el transcurso de la marcha. Estamos esperando una reunión de urgencia de la mesa de coordinación”, indicó la funcionaria.

Esmith Duarte Cano, secretaria de Paz y DD.HH.

La jornada que según asistentes, ha sido de las más numerosas en la historia de la ciudad, se desarrolló con todas las garantías al ejercicio mismo, por parte de la Administración, que cumplió con la palabra de no permitir la presencia y acompañamiento de la policía, durante el desarrollo de la manifestación, hasta que se presentaron los hechos que alteraron el orden público, y obligaron la presencia de la fuerza pública.